Pero Sarah Burge también es conocida porque se empeña en inculcar a sus hijas su obsesión por su ideal de belleza y la necesidad de recurrir a la cirugía estética para alcanzarlo. Primero supimos que ella misma se encargaba de aplicar botox a su hija de tan solo 15 años. Recordemos que el botox no debe aplicarse en personas tan jóvenes. Después nos asombró aún más al regalar a su hija pequeña (7 años) un vale para que se pueda hacer un aumento mamario cuando lo desee (a partir de los 16 años y suponiendo que lo necesite). Y ahora sabemos que por navidad ha regalado a su hija otro vale por 7000 libras para que se pueda hacer, también en un futuro; una liposucción.
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| Fotografía: Mirror |
Estas noticias generan un gran debate en la sociedad. Poca gente la comprende y la apoya y muchos la critican y creen que debería retirarsele la custodia de sus hijas. Yo me posiciono más entre los del último grupo y creo que detrás de todo, está la necesidad de Sarah Burge de estar siempre presente en los medios de comunicación y ahora que ella ya no es noticia (porque nos hemos aburrido de sus operaciones), lo quiere ser con sus hijas como reclamo. Esperemos que su ejemplo no lo sigan otras madres.

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