La cultura de la obesidad

Esta mañana, visitando a una paciente en la habitación del hospital, una mujer muy joven que se había realizado un lifting de piernas para corregir la flacidez producida por una liposucción anterior, he sido testigo de algo que me ha hecho reflexionar: la cultura de la obesidad.

La flacidez es el precio a pagar por la liposucción, sobre todo cuando la liposucción es realizada a una persona muy obesa. Esta paciente, previamente se había realizado con otros cirujanos plásticos, además de la liposucción, una abdominoplastia y una reducción de las mamas. Es fácil concluir que esta chica tiene (y sobre todo tenía) un soprepeso importante y una gran flacidez asociada.

Ante mi sorpresa, aparecen en la habitación del hospital, el padre y el hermano, ambos luciendo también orgullosos, unos kilos de más, con bocadillos de queso y bacon para que su hija y hermana desayune. Es decir grasas saturadas y calorias, justo todo lo contrario que debe comer una persona con sobrepeso.

Imagino que en esta familia no saben lo que son las ensaladas, la dieta mediterranea y la comida sana. ¿En que cabeza cabe que tras una operación que persigue reducir volumen, inicies la recuperación con queso y bacon? Tengo la seguridad de que esta chica en pocos años volverá a quirofano para intentar solucionar lo que estropean sus hábitos de vida. Pero la cirugía estética no es la solución, no es un sustituto a un regimen, al ejercicio físico o la vida saludable.

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