Punto G y medicina estética


La cirugía y medicina estética genital cada vez tiene más demanda. Operaciones como la reducción de los labios vaginales han dejado de ser una rareza en las consultas de los cirujanos plásticos.

El punto G, sin duda el más buscado en la historia desde su descubrimiento (o desde su invención), también tiene su intervención de medicina estética. El ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, fue en 1950, el primero en localizar (o por lo menos en describir) esta zona erógena de la vagina femenina. Según muchos sexólogos su estimulación produce un orgasmo en la mujer. Para otros mucho sexologos, y sobre todo para muchas mujeres, el punto G es solo un mito.

Se han realizado estudios que demuestran su existencia y otros que la desmienten. Las conclusiones del último (que lo cuestiona) las podemos leer en El Mundo.

Sus defensores afirman que se trata que de una región anatómica concreta y muy sensible situada en la pared frontal de la vagina (a unos 2-5 centímetros de la entrada). Esta zona se caracterizaría por tener un mayor engrosamiento.
Algunos médicos estéticos, ginecólogos y cirujanos plásticos pensaron lo siguiente:

"Si el punto G es una zona más gruesa de la vagina, engrosando aun más dicha zona, aumentaremos todavía más la sensibilidad erógena o la haremos más asequible a la estimulación".

Conclusión: "infiltremos sustancias que aumenten su grosor"

El razonamiento es simple, pero es real. ¿aumentar el grosor de la pared de la vagina dónde se supone que está el punto G aumenta la capacidad de tener un orgasmo?

Para dar volumen al punto G se utilizó en primer lugar colágeno, producto que fue muy utilizado hace unos años, pero hoy en día practicamente en desuso. Posteriormente se comenzó a utilizar la sustancia de moda: el ácido hialurónico. El ácido Hialurónico se inyecta a través de la mucosa directamente al punto G. La inyección se realiza con anestesia local. La intervención dura unos 15 minutos y el coste aproximado está entre 500 a 1000 euros. Además del ácido hialurónico también puede utilizarse grasa corporal.

Los procedimientos para aumentar el grosor del punto G se conocen como G-Shot. Su inventor fue el ginecólogo estadounidense David Matlock. Según Matlock el 87% de las mujeres que se sometieron a esta intervención aumentaron su excitación y gratificación sexual. Si estás interesada en este procedimiento, te recomiendo que leas el consentimiento informado (en inglés) que aparece en este enlace (G-shot), en él figuran los posibles efectos secundarios de las infiltraciones en el punto G, entre ellas: sangrado. infección, sobre-excitación sexual, humedad constante, alteración de la función sexual, dolor, lesiones en la vagina o en la vejiga.

En mi opinión, este procedimiento no está justificado. No existe la seguridad de que exista el punto G, y menos aún de que pueda aumentarse su sensibilidad por medio de infiltraciones.

Fuentes:
Una combinación placentera: el punto G y el ácido hialurónico
La ciencia no acaba de dar con el punto G

Comentarios

  1. Antes de llegar a eso creo que es preferible probar con algún vibrador e ir descubriendo como alcanzar mayor excitación con el punto G. Existe un blog dedicado en exclusiva a los vibradores.
    www.mivibrador.es

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  2. juan diego sanchez castro21 marzo, 2012

    estoy interesado en hacer un protocolo de investigacion sobre el punto g aumentarlo con grasa si tienes informacion cientifica envialo a drjuandiegosanchez@hotmail.com

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