El "Síndrome de Pam"

El “Síndrome de Pam” en realidad no es ningún síndrome médico ni ningún trastorno psicológico aceptado. Es el nombre coloquial acuñado en los foros de internet del sentimiento que tienen algunas mujeres, después de aumentarse los pechos, de seguir teniendo los senos pequeños, aunque estos seas objetivamente grandes.

¿Por qué se produce?

Detrás del “Síndrome de Pam” suele existir una distorsión en la percepción de la imagen corporal. La imagen corporal es la representación del cuerpo que cada persona construye en su mente, es la visión de nosotros mismos que nos devuelve el espejo. Los pechos son parte de la imagen corporal de la mujer.

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Después de la intervención, hay un proceso de adaptación a la nueva imagen. Este proceso no es inmediato, es paulatino, y en él; la mujer debe identificarse con su nueva realidad e imagen corporal. Es frecuente que mujeres recién operadas vean sus pechos muy grandes o demasiados pequeños. En las semanas o meses que siguen a la cirugía, se produce un reajuste de la imagen corporal, y la mujer suele quedar satisfecha con el tamaño de sus mamas.

 Pero no siempre ocurre así, a veces, la mujer no queda conforme con el volumen alcanzado. En ocasiones este descontento, es una sensación objetiva; puede ser que el cirujano se haya “quedado corto”, implantando unas prótesis demasiado pequeñas para la constitución o deseos de la mujer.

También puede ser que la mujer tenga unas expectativas poco realistas sobre el resultado de la cirugía. Para ajustar las expectativas y deseos de la paciente a las posibilidades del cirujano, es imprescindible realizar tantas entrevistas presenciales como sea necesario.

El tamaño de los pechos, no es el único factor que puede provocar descontento por culpa de unas expectativas poco realistas. Por ejemplo; también existe a veces disconformidad con la separación de los pechos (canalillo). La publicidad demasiado comercial de algunas clínicas, y los medios de comunicación, son en parte culpables de la existencia de falsas expectativas porque hacen creer que la cirugía estética es algo casi milagroso, que puede conseguir que toda mujer tenga el pecho que desea. Esto no es cierto.

En ocasiones; el pecho resultante del aumento mamario, es objetivamente grande, aunque la mujer lo verá pequeño. Esto es lo que llamamos de forma coloquial “el Síndrome de Pam”. En realidad es una alteración de la imagen corporal; la mujer ve pequeños unos pechos que son grandes o de un tamaño normal.

Algunos estudios concluyen que las mujeres, asocian feminidad con ser pequeñas, excepto en una cosa; el tamaño de sus senos. Otros estudios también nos indican que algunas mujeres sobrestiman el tamaño de pecho que a los hombres les gusta.

Las mujeres que desean prótesis muy grandes, y que parece que nunca están contentas con el tamaño de sus pechos; pueden tener una alteración en la percepción de su imagen corporal. Se operan una y otra vez, o se quedan con las ganas de hacerlo; pero nunca alcanzan el tamaño deseado. Tienen un consuelo temporal, recién operadas, cuando el pecho está hinchado. Pero este consuelo enseguida desaparece cuando las mamas alcanzan el tamaño final. Es frecuente la auto-justificación con frases del tipo “a mí me gustan los pechos grandes”. Cuando existe esta alteración de la imagen corporal, la cirugía solo es un consuelo temporal.

¿Puede una mujer tener todo el volumen que desee?

No, dejando de lado las consideraciones estéticas, la implantación de prótesis muy grandes aumenta el riesgo de complicaciones a corto, medio y largo plazo. Entre estas complicaciones destacamos: aparición de estrías, atrofia de la glándula mamaria, extrusión del implante, sinmastia, descolgamiento de la piel, dolor de espalda, contractura capsular. También puede convertir a la mujer en una “atracción” y acabar dificultando su vida social y familiar. A veces para solucionar los problemas causados por estas prótesis grandes, es necesario volver a intervenir y poner prótesis mamarias mas pequeñas.
La obtención de un gran volumen hace necesario varias intervenciones, lo que a su vez aumenta el riesgo de complicaciones.

Muchos cirujanos plásticos se niegan a operar utilizando prótesis muy grandes. El cirujano plástico ante todo deber ser un buen médico; y un buen médico debe tener como máxima la frase en latín “primun nil nocere” que en castellano quiere decir “primero no hacer daño”. El cirujano plástico, que accede a poner implantes muy grandes nunca será un buen médico, el cirujano debe minimizar los riesgos de la cirugía, no aumentarlos. Los fabricantes de implantes también alertan sobre el riesgo de poner prótesis muy grandes.

Para finalizar, debemos resaltar que por ejemplo un implante de 400 cc, puede ser muy grande para una mujer y pequeño para otra. Las medidas y proporciones del torax de la mujer, serán determinantes en la elección del tamaño adecuado.

En la fotografía Pamela Anderson, sin duda los implantes mamarios son demasiado grandes para su cuerpo.

También te interesa: los implantes de mama muy grandes, pueden no estar aconsejados.

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